
Programa Radial "La Educación Pública y el Pueblo"
"Me apena la idea de que no me ahorquéis, honorables jueces,
Porque es preferible la muerte rápida a la muerte lenta en la que vivimos".
Oscar Neebe.
A finales del siglo 18 los norteamericanos en cabeza de un puñado de dirigentes, reclaman con justicia, una jornada laboral digna, 8 horas para trabajar, 8 horas para descansar y 8 horas para estudiar.
1.886, es el año, es el punto de partida para que los trabajadores del mundo nos despertemos y seamos testigos directos de cómo los ricos manipulan, no solo las leyes, sino que disponen de la vida de los trabajadores inquietos e inconformes, que de forma honesta informan a las bases de las intenciones explotadoras del patrón.
Hoy debemos a la sangre, valentía pero especialmente a la actitud del bien colectivo, de estos dirigentes trabajadores que nos legaron la responsabilidad de seguir defendiendo una jornada laboral justa. Esta es una pequeña síntesis del primero de mayo, pero en pleno siglo 18 y mucho más atrás en sur américa los españoles hacían de las suyas, en Colombia muchas etnias no lograron sobrevivir, mientras en otros países sufrían el fenómeno del naciente capitalismo, nuestros ancestros encadenados y obedientes a una esclavitud física y cultural apenas si lograban respirar.
Para 1.899 en Colombia se vivía la pugna por el poder entre liberales y conservadores mientras los oligarcas se diputaban los cargos, los pobres eran llevados a guerras civiles que en últimas fortalecían las treguas burocráticas y en los pobres se mantenía la división para la siguiente contienda.
Los trabajadores en Colombia por el ingreso de empresas extrajeras eran textileros, transportadores, ferri, algodoneros, empleados de fabricas, empleados públicos, en todos los casos dependían de la cuota politiquera conservadora o liberal, como también las horas laborales diferente a otros países sobrepasaban la formula del triple ocho, mucho antes de la masacre de las bananeras hubo asesinato de trabajadores, mucho antes de que se reconociera el derecho a pertenecer a un sindicato hubo desapariciones, desplazamientos y asesinatos de mujeres, hombres, niños.
Para el mundo el primero de mayo debe pasar de una fecha conmemorativa a una forma y manera de hacer respetar y mantener no solo las ocho horas laborales sino de un salario digno, una estabilidad que mantenga la esperanza de una familia.
En Colombia en primero de mayo debe ser una actitud, un comportamiento que detenga la oleada de privatización, flexibilización y tercerización del trabajo.
El patrón ha disfrazado las cadenas con las leyes, la norma a favor de las pocas familias que poseen el capital y las tierras fértiles en el cauca.
Nosotros, como trabajadores, debemos aprovechar este día, para exigir a través de las movilizaciones que hagamos en las calles, que como pertenecientes a la sociedad colombiana, no podemos aceptar esa indebida y dañina relación de los paramilitares y corruptos en las instituciones del Estado. Pues es demasiado grave, que en este momento, sea nuestro país el único en el mundo donde su congreso tiene 32 de sus miembros en la cárcel y 63 más están haciendo fila para ir a las mismas (entre ellos el presidente del partido de la U, y la actual presidenta del congreso), aprovechemos estos espacios, para manifestar nuestra inconformidad y rechazo, frente a la clase política y en cabeza del presidente uribe, el que desde siempre han tenido estrecha relación con el crimen y la corrupción, situación que todo el tiempo han pretendido ocultar con cortinas de humo, por ejemplo los cien mil pesos de bonificación para los empleados públicos.
La sangre de honestos, disciplinados dirigentes y verdaderos líderes no debe ser borrada de nuestra actividad trabajadora, la estrategia divisionista de la vía electoral no debe desviar nuestro objetivo, los falsos dirigentes y mal intencionados lideres deben ser denunciados porque su practica deshonra el legado del bien colectivo.
"todos los días se cometen asesinatos, los niños son sacrificados inhumanamente, las mujeres perecen a fuerza de trabajar y los hombres mueren lentamente consumidos por su rudas faenas, y no he visto jamás que las leyes castiguen estos crímenes."
Michael Shewab.